Arequipa linda (parte 1)

En medio de clases y una semanita antes de finales era necesario darse un break con un viaje lindo en familia. El viernes a las 4:30 am ya estábamos en el aeropuerto esperando ir a Arequipa. Es la segunda vez en mi vida que voy, la primera fue cuando tenía 7 y la verdad no recuerdo nada de nada.

Debo decir, antes de empezar, que el post se dividirá en dos partes porque si no sería muy largo :D. Ahora sí, comencemos con la primera:

Llegamos muertos de hambre, así que después de dejar las cosas en el departamento (alquilamos uno por Airbnb), nos fuimos de frente a comer un desayuno espectacular de croissants. Fuimos a Crepísimo: un café restaurante hermoso dentro de la antigua casona de la Alianza Francesa. Pedimos panqueques de manjar con fresas que estaban riquísimos; huevos revueltos con jamón y tomate; croissants increíbles y enormes con mermelada y mantequilla; y, por supuesto, café.

Luego de eso fuimos al Convento de Santa Catalina: un lugar lindísimo que tiene tantos espacios dentro que parece una mini ciudad. Un datazo es que los días 10 de cada mes, la entrada está S/.10 soles por persona. Todos los demás días del mes está S/.40 soles. Hicimos el tour por el convento con una guía, aproximadamente de una hora. No es obligatorio entrar con una guía, pero como era la primera vez que Ale y yo íbamos, decidimos hacerlo así. Luego del tour eres libre de pasear por ahí e ir a la cafetería o a la tienda de recuerdos.

Luego de eso nos fuimos a comprar cafecito para el lonche a un lugar súper clásico: Café Valenzuela; junto con un enorme bloque de queso paria de li cio so que compramos en el Mercado San Camilo. Ese día, al regresar al departamento, probé por primera vez en mi vida queso frito (créditos a mi papá por enseñarme esa maravilla culinaria de este mundo), que fue un boom en mi cuenta de Instagram porque varios me preguntaron cómo se hacía.

Para cerrar nos fuimos de city tour nocturno a los Claustros de la Compañía a sentarnos a ver el sunset desde el techo.

¡Qué linda ciudad!

Ya les cuento,

Ana