Pasta para los 37

Mi mamá cumple 37 años, sí, recién. Mi mami: esa mujer a la que admiro desde chiquita, a la que le copio la manera de vestir y de hablar; la que quiero hasta el infinito; la que me enseñó que no todo en la vida es bonito, pero que tú decides cómo hacerla bonita; la que se ríe hasta llorar; la que molesta como niñita; la que me sigue despertando con besitos y me llama “mi bebé” aunque sabe que ya tengo casi 19 años; la que está ahí para mi, siempre; y la que a veces me vuelve loca pero luego nos arreglamos.

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Todos los años le llevo el desayuno a la cama, almorzamos juntas y comemos torta de chocolate, sin falta, es su favorita. Esta vez almorzamos en uno de sus lugares favoritos, su plato favorito: spaghetti al pomodoro en Donatello. Un restaurante al que vamos hace ya bastante tiempo porque tiene ese ambiente cálido como de la casa de la abuela y una comida italiana riquísima; aparte de que todas las personas que trabajan ahí son en extremo atentos.

Nos escapamos las dos solas a comer. Pedimos de entrada unas bruschetas de asado que son la cosa más rica que van a comer jamás; de fondo, los spaghettis y unos panzotti de asado con champiñones; de tomar, una limonada y una copa de vino que, según mi mamá -porque yo no tomo-, estaba espectacular.

Siempre regresamos, siempre.

Feliz día mami linda, te quiero.

Ya les cuento,

Ana